Docentes de nuestra Patria



Más que ser docente, Es una demostración de Valentía

Por: Juan León y Sibel Acevedo

Diariamente, existen personas que, entre cuatro paredes, promueven el aprendizaje, la ética y un compromiso firme que se transmite en los salones de clase. Estos profesionales son los docentes, quienes representan el pilar fundamental para la formación de nuestra nación. Sin su labor, no habría médicos que velen por la salud de la población, policías para la protección de nuestra sociedad, ni ingenieros o licenciados que permitan seguir innovando y desarrollando el futuro del país. Es imperativo comprender que, sin vocación, no hay inspiración; y sin ella, el sentido y el rumbo de la enseñanza se pierden.

En nuestra sociedad actual, coexisten docentes que trabajan por profunda vocación con otros que, estando en las instituciones, no desempeñan su labor en beneficio de los niños. Si bien es una realidad innegable que hoy en día el docente no percibe una remuneración digna por el gran esfuerzo que conlleva su profesión, esto se entiende, pero no justifica el incumplimiento de una labor que es vital para el futuro de los estudiantes. El valor del docente que enseña y busca el bienestar del alumno, superando cualquier limitación, es una demostración de amor, pasión y una búsqueda constante de transformación social.

 

¿Por qué enseñar?

Enseñar conlleva un propósito más profundo que la simple transmisión de conocimientos e información; es abrir caminos hacia la verdad, el sentido y la libertad del ser humano. En Venezuela, somos testigos diarios de cómo docentes activos y jubilados mantienen viva en su corazón la "pedagogía del amor". Como bien señalaba Aristóteles: "Enseñar es cultivar la virtud y el razonamiento, formando ciudadanos capaces de vivir en comunidad".

 

 ¿Qué es la pedagogía del amor?

Este enfoque humaniza la enseñanza a través del afecto, la confianza, la paciencia y la ternura, especialmente en entornos de dificultad para los infantes. Esta pedagogía, impulsada por el padre José María Vélaz, sigue vigente gracias a los educadores que aman su labor más allá del lucro o las limitaciones materiales. El docente deja una huella imborrable en cada niño. Nosotros mismos somos ejemplo de ello, al recordar con profundo cariño a maestras que marcaron nuestra vida, como Emigdia Aldana, Ever Bastidas y Honely Verdu. El docente es, en esencia, quien nos impulsa a buscar, aprender, indagar y nunca rendirnos.

 

Hacia la formación de ciudadanos libres y críticos

Venezuela ha contado con grandes figuras que defendieron la visión de una educación emancipadora. Formarnos libremente nos impulsa a crear nuevos objetivos, a investigar nuestras raíces y a defender críticamente nuestros saberes ancestrales frente a intereses ajenos. Asimismo, defendemos que la educación debe ser un derecho universal en el país: no solo para quien tiene los recursos económicos, sino para todo aquel que desee educarse y permita ser formado.

 

La Soberanía Cognitiva es Blindar el Futuro desde las Raíces.

En el presente siglo XXI, la educación se debe Imponer como la primera línea de defensa de una nación. No se trata únicamente de transmitir conocimiento específico (cultura, religión, política, etc.), sino de blindar la mente y el espíritu de los ciudadanos contra la pérdida de identidad propia o el hecho de dejarse dominar por ideas, modas o intereses ajenos sin cuestionarlos. Un pueblo que desconoce su origen, que ignora sus saberes ancestrales y reniega de sus raíces, se convierte en un territorio fértil para la manipulación y la apropiación cultural por parte de actores mundiales.

Por el contrario, el ejercicio de formar ciudadanos libres y críticos es un acto de soberanía. Cuando un estudiante conoce su identidad, adquiere la capacidad de defender sus conocimientos ante cualquier intento de imposición ajena. Solo a través de este auto reconocimiento es posible construir un proyecto de país propio, genuino y resistente. La educación, entonces, deja de ser un proceso administrativo para convertirse en el motor que impulsa la búsqueda de nuestra propia verdad y el escudo que protege nuestro futuro.

El pasado que funciona en el presente que servirá para el futuro

Así como ayer los maestros y maestras Emigdia Aldana, Ever Bastidas, Ismelda Díaz, Danyela Vallejos, Yisel Longa, Oswaldo Marchionda  sembraron en nosotros el motivo de querer aprender y de nutrirnos diariamente de conocimientos nuevos que ayer no teníamos, así mismo lo hacen presentemente porque son docentes de admirar que cumplen y cumplieron con su labor y que hoy gracias a esas maestras y maestros estamos aquí redactando todo esto.

La labor del docente es asegurar que esa cadena de conocimiento y del amor nunca se rompa, a pesar de las limitaciones económicas, Deben tener esa vocación que mañana nos ayudara a todos y si es una responsabilidad grande, pero cada grano de arena es uno que no estaba.

 

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